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Mostrando las entradas con la etiqueta prosa poética

XII. Borrón y aurora nueva

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      Hace poco encontré esta alegoría que escribí en mi adolescencia, y me sorprendió cuán vigente vuelve a ser. En aquella ocasión imaginé reinventarme después de derramar grandes cantidades de llanto. Me visualicé durmiendo, descansando, como hibernando, reuniendo fuerzas, en un útero cósmico, bañada por mis propias lágrimas acumuladas. Conectada a la Fuente de la Vida.      La escribí a los 17 años recién cumplidos pero, curiosamente, habría tenido aún más razones para hacerlo exactamente 17 años después, a los 34 recién cumplidos: el momento más difícil de mi vida. Foto de Jairo Alzate en Unsplash RENACIMIENTO     En una noche húmeda duerme una mujer . El líquido circundante que la baña está en contacto con toda su piel; de sus pies, sus piernas largas encogidas hacia su pecho, sus caderas, su cintura, su vientre por el que está conectada al cordón umbilical, sus senos pequeños, sus brazos doblados entre el pecho y los muslos. El pelo oscuro...

VII. Ejercicio: metáforas / Exercice de français : métaphores

    Mi décimosexto  año de vida fue particularmente rico en poesía. Yo estudiaba en un colegio francés, de esos que existen en prácticamente todo el mundo, en parte diseñados para que los niños y adolescentes franceses tengan la oportunidad de proseguir cómodamente su educación sin importar el país en el que se encuentren. No obstante, el establecimiento francés presente en Guatemala era un colegio experimental que incluía algunas asignaturas del programa educativo guatemalteco, por ejemplo el curso de Idioma Español, es decir, Lengua y Literatura. Así, ese año un proyecto de esa materia consistió en armar un poemario ilustrado por nosotros -los estudiantes- con dibujos, que recopilaba poemas célebres del Renacimiento, el Culteranismo, el Conceptismo, el Romanticismo, el Premodernismo, el Modernismo, el Posmodernismo, el Vanguardismo y la poesía contemporánea. El poemario también debía incluir una última sección de creación personal tanto en prosa como en poesía. Yo estab...

V. De alegorías y oxímoron inmerecidos

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     Para cuando cumplí 16 años, ya le había escrito al menos cuatro poemas a mi madre y dos a mi padre biológico, dos poemas a Dios, uno a un amigo y la contrastante cantidad de al menos once poemas al anhelado "compañero de alma" o " soul mate " imaginario al que dediqué mi post anterior . Para chicos de carne y hueso, en cambio, apenas había escrito un par.      Fue a los 16 años, la edad en que tuve mi primera relación de pareja, cuando realmente empezó la mala costumbre de andar permitiendo que otros hombres invadieran ese sagrado espacio poético que había estado reservando tan celosamente para ese "compañero de alma" ideal. Y comencé a escribirles más a chicos reales -demasiado reales- textos como los dos transcritos aquí abajo.  Ambos fueron escritos a la misma edad, y sin embargo fueron inspirados por dos chicos muy distintos, aunque tenían algo en común: los dos ilustran mi antigua costumbre, aún peor que la que acabo de mencionar, de ena...